jueves, 24 de noviembre de 2011

BIENVENIDOS A *DECLAMA COLOMBIA*


                      
UNA PROPUESTA HACIA EL RENACIMIENTO DE LA DECLAMACIÓN


Carol Morela Miranda


La declamación es un arte escénico, tal como lo es la danza, también el teatro. Esto se debe a que al declamar se recita un poema y es el uso de la voz, modulación de la misma, la gesticulación y los movimientos corporales de quien declama, lo que determina la profundidad en la comprensión de dicho texto, manifestando en forma vívida el sentimiento y la emoción contenidos en él.



Se pone en práctica ante un auditorio que disfruta de este arte representado y goza ser transportado hacia el corazón del autor del poema por medio de las imágenes mentales que generan las palabras del declamador en escena (quien es un actor en potencia).

Un par de siglos atrás, la declamación era practicada en cualquier evento que tuviera lugar en plazas públicas, también en reuniones familiares o incluso en discursos políticos donde la oratoria y retórica también han jugado un papel importante. Se acostumbraba usar, en un muy bien ambientado escenario, elementos visuales significativos tales como disfraces, y además mucha expresión: excesiva entonación y gesticulación, lo cual ha venido a ser poco usual en la declamación moderna.

En mis tiempos de colegio, estaba muy de moda la declamación. Además, teníamos excelentes profesores que nos entrenaban para ejercitarla en cualquier acto desarrollado dentro o fuera de las aulas de clase. La motivación que nos proporcionaba el hecho de leer poesía, memorizarla y luego representarla, interpretando su autor, era sencillamente gratificante.

Esto, no sólo sienta las bases del buen manejo del discurso en los estudiantes, sino también les fortalece socio-afectivamente al proporcionarles la seguridad de enfrentarse ante un público, entre otros innumerables beneficios.

Es bastante preocupante que la declamación ya no cuente con su propio espacio ni dentro ni fuera de las actividades escolares y que haya perdido la importancia que en otros tiempos ha tenido, esto bajo el argumento de que “no debemos depender de la memoria en el aprendizaje”; lo cual, a la verdad, es una justificación extremista que erróneamente descalifica una función mental básica en la adquisición y apropiación del conocimiento en el ser humano.

Convencida de la maravillosa importancia que tiene la declamación, principalmente dentro del contexto escolar, sencillamente porque la experiencia me lo dicta, además de los estudios de investigación desarrollados, he querido convocar a mis lectores (estudiantes, profesores y padres de familia de dentro o fuera de la institución) convencidos también de que este arte nos ha de llevar lejos, como en otros tiempos, a que “los versos en el corazón, repetidos una y otra vez con la ayuda de la memoria, ahonden nuestra percepción de la vida, nos compenetren con nuestra más profunda esencia humana y nos ayuden a encontrar la paz interior que solo la poesía puede darnos” (Ana Lucía Jaramillo de Egger, El Arte de la Declamación Moderna, 1959) al ser declamada.

El Grupo DECLAMA abrirá los espacios para el encuentro con la poesía desde el arte de la declamación.

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